Practica esencial: Aprender a mirar

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El ser humano explora el mundo en la medida que sus capacidades biopsicosociales se lo posibilitan. El niño que no explora nos alarma y preocupa. ¿Por qué? Porque intuimos que la no exploración va a empobrecerle y limitarle el aprendizaje, y sus relaciones sociales.

Para educar, es decir para conducir el aprendizaje, hay que poder mirar al niño y ver cómo explora y aprende. La escuela como es un entorno cuidado, estable y continuo propicia un espacio privilegiado para potenciar el acto de observar. Sólo precisa para ello un maestro atento y acostumbrado a mirar. Pero no es tarea sencilla mantener la serenidad y el silencio que se requiere para sostener una mirada atenta, en el bullicioso entorno escolar. Afortunadamente como tantas capacidades del ser humano, la atención en silencio también se entrena.

Os propongo un sencillo ejercicio que consta de cuatro partes. Poco a poco y tras una practica continua os permitirá ir siendo más conscientes de vuestra capacidad de observar e incrementará vuestra capacidad de atención consciente, a la vez que os aportará bienestar emocional. Porque…, ¿cómo construir una escuela feliz sin el bienestar del maestro?

Primera parte:

Estés donde estés párate y dirige tu atención a tus pies.

No los mires, siéntelos.

Intenta sentir ambas plantas de los pies.

Nota el peso de tu cuerpo sobre ellas.

Segunda parte:

Ahora dirige tu atención a la respiración. Nota cómo entra el aire entra por tu nariz y cómo sale.

Una vez consciente de que respiras, Intenta inspirar en cuatro tiempos. Cuenta despacio hasta 4 mientras inspiras.

Expira suavemente sintiendo como el aire sale por la planta de tus pies.

Inspira y expira de esta forma 4 veces.

Tercera parte:

Sin moverte, elige un objeto o un detalle, mejor  grande , de los que estén en tu campo de visión.

Observa su contorno, el ancho, y el alto, Intenta calcular cuantas veces el ancho está contenido en su altura. Y ¿ el color ? La parte que esta iluminada y la sombreada. Observa su textura.

Cuarta parte:

Ahora vuelve a tu respiración. Inspira en cuatro tiempos.

Al expirar lleva tu mirada a todo el espacio frente a ti.

Inspira nuevamente. Intenta poner una sonrisa en tu rostro. Expira suavemente y trata de mantener la sonrisa en tu interior , que casi no se note.

Todo el ejercicio no te habrá llevado más de cinco minutos. Pero habrás podido centrarte en ti y tomar de nuevo las riendas de ti mismo.

La practica continuada te permitirá incrementar los tiempos de respiración y de observación. Incorporarás poco a poco la atención consciente en tu vida. Practica esencial para aprender a mirar.

Autora: Begoña Vázquez

Psicólogo Clínico

 

 

 

 

 

 

 

 

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